Agrupar créditos no es una varita mágica. Es una herramienta precisa, adaptada a situaciones precisas. Hagamos orden.

Casos en que la agrupación es pertinente

  • Acumulas tres créditos o más. Cada uno tiene su fecha de cargo, su interlocutor, su tipo. La complejidad se vuelve riesgo de error.
  • Tu tasa de esfuerzo supera el 40%. Una agrupación a plazo más largo puede llevar la cuota a un nivel asumible.
  • Uno o varios créditos tienen un tipo superior al 6%. Una agrupación al 3% genera un ahorro real en intereses.

Casos en que no es aconsejable

  • Quedan menos de 18 meses en los créditos en curso. Los costes de reestructuración superan la ganancia.
  • Solo tienes uno o dos créditos a tipo bajo. Seguir normalmente es más económico.
  • Tu situación financiera es inestable: la agrupación no arregla el fondo, desplaza el problema.

La agrupación nunca reduce el importe total debido. Redistribuye la carga en el tiempo y simplifica la gestión. En la duración total, generalmente pagas más intereses.

Lo que la agrupación cambia concretamente

Una sola transferencia mensual, un solo interlocutor, una sola fecha que recordar. Para un hogar que malabarea entre tres o cuatro vencimientos, reduce significativamente la carga mental y el riesgo de incidente.

Nuestra posición

No proponemos la agrupación como producto de venta. La proponemos cuando los tres criterios de arriba están reunidos. Si no, aconsejamos continuar con los créditos existentes o amortizar anticipadamente el de tipo más alto.